Thomas Ravelli comprendía lo que podía suponer una emergencia cardíaca de una forma que la mayoría de las personas en su situación no entenderían. En 2019, un reconocimiento médico rutinario previo a su participación en el programa de televisión sueco «Let’s Dance» reveló un defecto cardíaco que había pasado desapercibido durante años. En 2021 se sometió a una importante intervención quirúrgica cardíaca en el Hospital Universitario Sahlgrenska de Gotemburgo. Esa experiencia reforzó su compromiso con «Hjärtuppropet» y con el esfuerzo general por hacer que los desfibriladores sean accesibles en toda Suecia. La mañana en que se encontró con aquel ciclista en Mölnlycke, ya no era simplemente una figura pública que prestaba su nombre a una campaña. Había experimentado en primera persona lo que podía significar disponer del equipo adecuado en el momento oportuno.
Domingo, 28 de agosto de 2022. Thomas Ravelli estaba dando un paseo por Mölnlycke, la localidad del suroeste de Suecia donde vive. Aquella mañana había tomado una pequeña decisión sin importancia: siguió una ruta diferente a la que solía recorrer y salió a una hora ligeramente distinta. A pocas calles de allí, se celebraba una fiesta de cumpleaños infantil en una casa particular. Uno de los invitados, un hombre mayor, se había desmayado sin previo aviso en el patio. Se le había comenzado a practicar la reanimación cardiopulmonar y se había enviado a alguien en bicicleta a buscar un desfibrilador. Ese ciclista seguía recorriendo las calles cuando, al doblar una esquina, se encontró con Thomas caminando hacia él.
Thomas Ravelli llevaba varios años siendo embajador de «Hjärtuppropet», la campaña nacional sueca de concienciación sobre las enfermedades cardíacas, antes de aquella mañana. Se había tomado tan en serio su papel que tenía un desfibrilador externo automático (DEA) personal en casa. Cuando el ciclista le explicó lo que había pasado, Thomas llamó a su mujer y le pidió que le pasara el DEA al hombre que esperaba fuera; a continuación, corrió directamente hacia la casa. Anna Windevall ya estaba en el patio, arrodillada junto al hombre mayor y realizando las compresiones. Cuando llegó el desfibrilador, Thomas lo conectó. El aparato analizó el ritmo cardíaco, indicó que se debía aplicar una descarga y les guió paso a paso con claridad y calma. Juntos le aplicaron la descarga. El hombre recuperó la conciencia antes de que llegara la ambulancia.
