La final de la copa entre el Achilles Veen y el Goes había atraído a unos 2.500 espectadores a Oisterwijk el 9 de mayo. Para Arjan Wensink, era un día que llevaba esperando con ilusión: un padre orgulloso en la banda, viendo a su hijo competir en uno de los partidos más importantes de la temporada. Fue la mujer de Arjan quien se dio cuenta primero de que algo iba mal. Nikki Baggerman se desplazaba por el campo sin el balón cuando tropezó y cayó al suelo, quedando inmóvil sobre el césped. El ruido de la multitud continuó durante un instante antes de que las personas que les rodeaban empezaran a darse cuenta de lo que había sucedido. Para entonces, Arjan ya había saltado la valla.

Arjan Wensink es médico de cabecera. En un estadio con 2.500 espectadores, esa formación marcó la diferencia. Saltó la valla antes de que cundiera por completo el pánico, aterrizó en el campo y se dirigió hacia Nikki sin dudarlo. A su alrededor, la gente se esforzaba por asimilar lo que estaba viendo. Arjan no. Organizó la respuesta, dio instrucciones a las personas que tenía más cerca y comenzó la reanimación cardiopulmonar. Los jugadores de ambos equipos formaron un círculo para mantener a raya a la multitud, mientras otros fueron a buscar el desfibrilador externo automático (DEA) al recinto y lo llevaron al campo. Juntos lo conectaron y continuaron con la reanimación. Cuando el DEA administró la primera descarga, Nikki recuperó lentamente la conciencia. La ambulancia llegó poco después y se lo llevó al hospital en estado estable.

Arjan Wensink

«Aprende RCP. Nunca se sabe cuándo puedes necesitarla. Nadie quiere tener que salvar a un familiar o a un amigo, pero saber qué hacer en caso de emergencia te da la confianza necesaria para actuar».

Un médico de cabecera al margen

Arjan Wensink no estaba de guardia aquella tarde. Era un padre que estaba viendo un partido, de pie junto a los demás padres detrás de la valla. Pero la formación y la experiencia que se adquieren tras años de práctica general no se desconectan los fines de semana. Cuando Nikki se desmayó, Arjan comprendió la situación antes incluso de tener tiempo de reflexionar sobre ella. Esa rápida percepción, y la capacidad de actuar en consecuencia sin dudar, fue lo que determinó el desarrollo de los minutos siguientes. No se limitó a responder a la emergencia. La organizó, dirigió a las personas que tenía a su alrededor y mantuvo la respuesta encaminada en la dirección correcta. La serenidad que aportó al campo aquel día no fue fruto de la suerte. Fue el resultado de años de práctica.

La recuperación de Nikki y lo que vino después

Nikki Baggerman se recuperó. Cuando se encontró lo suficientemente bien, fue a visitar a Arjan a su consulta médica, un encuentro que tuvo un gran significado para ambos. Dos personas que habían compartido uno de los momentos más intensos que se puedan imaginar, sentadas juntas en una consulta cualquiera. Arjan conocía a Nikki de vista del campo de fútbol, ya que era un habitual del equipo con el que entrenaba su hijo. Esa cercanía hizo que la experiencia resultara más íntima de lo que habría sido de otro modo. Su mensaje es sencillo: aprende RCP. Saber qué hacer te da la confianza necesaria para actuar cuando es necesario. Para Rotaid, esa preparación es precisamente para lo que sirven los armarios para DEA. Un armario bien situado mantiene el equipo a la vista, protegido y listo para su uso. El resto depende de las personas que estén dispuestas a dar un paso al frente.

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Cada rescate es un hito que merece la pena celebrar. Si conoces a alguien que haya dado un paso al frente y haya utilizado un desfibrilador externo automático (DEA) para salvar una vida, háznoslo saber. Queremos rendir homenaje a estos héroes cotidianos y compartir sus inspiradoras historias con nuestra comunidad global. Envíanos su historia hoy mismo y ayúdanos a difundir la esperanza.

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